El calentamiento global sigue imparable y no se detiene y tanto es así que en unos años, no lejanos, se incrementará el nivel de 1,5 ºC respecto a los niveles preindustriales, y con ello se incrementarán los riesgos y los impactos que trae consigo la crisis climática. Datos todos ellos que se desprenden de un nuevo análisis llevado a cabo por el Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA).
Como advierte este organismo, y no es la primera vez que lo hace, pese a que rebasar ese umbral será cada vez más una realidad muy probable que suceda, todavía puede existir un pequeño margen de maniobra para acotar la magnitud y duración de ese exceso y volver por debajo de ese 1,5 ºC antes de que acabe el presente siglo XXI. Sin embargo, para conseguirlo es importante llevar a cabo una concienciación en la rebaja de las emisiones, proceder al abandono de combustibles fósiles, apostar por las energías renovables y reforzar la protección de ecosistemas.
Un calentamiento global que avanza
El calentamiento global superá el límite de 1,5 ºC respecto a la era preindustrial en los próximos años, lo que elevará los riesgos e impactos climáticos a niveles cada vez más peligrosos, pero aún es posible reducir las temperaturas y alcanzar los objetivos del Acuerdo de París (2015), advirtió este miércoles en un informe el Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA).
El Acuerdo de París busca limitar la subida de la temperatura de la Tierra a menos de 2 ºC e -idealmente- a 1,5 ºC. Según el estudio del PNUMA, con sede en Nairobi, limitar la superación de los 1,5 ºC al máximo y bajar de nuevo a una temperatura inferior lo antes posible es ahora la mejor estrategia.
«Debemos hacer que el exceso sea lo más pequeño y breve posible, limitando el aumento de las temperaturas y el tiempo que permanecen por encima de 1,5 ºC», afirmó en un comunicado el secretario general de la ONU, António Guterres. «Eso exige redoblar los objetivos: acelerar el abandono de los combustibles fósiles y la revolución de las energías renovables, reducir drásticamente la contaminación por metano y proteger las tierras, los bosques y los océanos», añadió Guterres.
En el informe, el PNUMA alerta de que las medidas para limitar el calentamiento deben ir acompañadas de políticas de adaptación para reducir el impacto de la crisis climática.
Sin embargo, incluso en el escenario más optimista al que apuntan los datos -un calentamiento de 1,8 ºC, pero se conseguiría regresar a un nivel inferior a 1,5 ºC en este siglo-, algunas comunidades sufrirán «pérdidas irreversibles» y «cambios permanentes» de condiciones.
«Esta no es, en absoluto, una vía aceptable ni preferible: es simplemente la mejor opción que nos queda», señala el documento, después de que la acción global para reducir las emisiones de gases invernadero hasta ahora «no haya sido suficientemente rápida».
Impactos climáticos que se multiplican
«Esta no es, en absoluto, una vía aceptable ni preferible: es simplemente la mejor opción que nos queda», señala el documento, después de que la acción global para reducir las emisiones de gases invernadero hasta ahora «no haya sido suficientemente rápida».
Una vez se supere el límite de 1,5 ºC, los impactos se multiplicarán «con cada fracción de un grado», advierte la agencia.
Ese escenario incluye fenómenos climáticos extremos, destrucción de ecosistemas, sumersión de los conocidos como Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (PEID) y ciudades costeras a poca altura o graves consecuencias para la salud humana, la seguridad alimentaria, el suministro de agua y la naturaleza.
También se multiplica el riesgo de «cruzar puntos de inflexión irreversibles», como la pérdida parcial de las capas de hielo de la Antártida occidental y Groenlandia o la degradación de la selva amazónica.
Para atajar esa amenaza, el informe recomienda tres fases de acción simultánea: «respuesta inmediata; adaptación y contención; y resiliencia a largo plazo».
De inicio, habría que «frenar rápidamente el calentamiento mediante una reducción drástica de las emisiones» -que permita lograr cero emisiones netas- e impulsar «medidas urgentes de adaptación» que protejan a las comunidades más vulnerables y a los ecosistemas.
Para alcanzar las «emisiones negativas netas», es necesario recurrir también a la llamada «extracción de dióxido de carbono (CDR, en inglés) con métodos convencionales», como la forestación y la restauración de ecosistemas; o «novedosos», como la captura directa de carbono del aire y su almacenamiento.
Esa extracción, sin embargo, solo puede ayudar si el aumento se mantiene considerablemente por debajo de 2ºC y, además, requiere de «marcos de gobernanza sólidos» porque la exploración de nuevas tecnologías podría tener «consecuencias negativas», alerta el PNUMA.
«Voluntad política firme y multilateralismo, políticas eficaces, gobernanza inclusiva y financiación son condiciones propicias fundamentales para la acción, y la equidad y la justicia deben marcar todas las respuestas«, subraya.
Así, concluye, «los países con mayor responsabilidad histórica en el cambio climático y con mayor capacidad para hacerle frente deben actuar con mayor firmeza y rapidez», mientras los países afectados «de manera desproporcionada» deben ser incluidos y respetados en la toma de decisiones.



