Adiós al “ladrón” lleno de cargadores encendidos todo el día: el nuevo enchufe inteligente que se monta por módulos y se adapta al salón como piezas de LEGO

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Por HoyECO
Publicado el: 6 de enero de 2026 a las 13:51
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Mano conectando un cargador al enchufe de pared tipo Schuko

¿Te suena esa regleta llena de cargadores enchufada todo el día debajo del televisor, con cables enredados y luces rojas encendidas aunque nadie esté usando nada? En la República Checa ese paisaje doméstico empieza a cambiar. Cada vez más viviendas sustituyen el enchufe fijo y la clásica alargadera por sistemas modulares y enchufes inteligentes que integran USB, control desde el móvil y medidas extra de seguridad.

La idea es sencilla, aunque por dentro haya mucha tecnología. En lugar de un punto fijo en la pared se instala un carril o un conjunto de módulos que el usuario puede configurar según lo que necesita en cada zona de la casa. Hoy puede ser una combinación de enchufe convencional y USB para el sofá, mañana quizá añadas un regulador de luz o una toma de red junto al escritorio, sin volver a llenar el suelo de ladrones.

Según el portal checo Poznatsvet, las tomas clásicas a las que la población estaba acostumbrada durante décadas están dando paso a soluciones más flexibles y conectadas, sobre todo en reformas y viviendas nuevas. No se trata de una prohibición del enchufe de siempre, sino de una transición progresiva impulsada por el mercado y por un interés creciente en la seguridad y el diseño del hogar.

De la regleta al sistema modular

En la práctica estos sistemas funcionan como una especie de regleta empotrada y ordenada. Los módulos se encajan en una base fijada a la pared y se pueden combinar enchufes tipo Schuko, puertos USB de carga rápida, interruptores, atenuadores de luz y hasta pulsadores inalámbricos para domótica. Si cambian las necesidades de la familia se sustituyen solo algunos módulos y no toda la instalación, algo que también alarga la vida útil del sistema y evita obras grandes por cada pequeño cambio.

Una de las claves está en que muchas de estas tomas se integran con sistemas de hogar inteligente. El usuario puede encender o apagar aparatos desde el móvil, programar horarios o crear escenas, por ejemplo que la regleta del salón se apague por completo de madrugada o que la cafetera solo reciba corriente a la hora del desayuno. Empresas de domótica checas subrayan que estas funciones permiten vigilar el consumo de cada dispositivo y recibir avisos si algo funciona de manera anómala, lo que refuerza la seguridad y ayuda a evitar sustos en la factura de la luz.

Menos consumo en espera y más seguridad

El potencial de ahorro no es menor. La energía que se va en aparatos en modo espera y cargadores siempre enchufados supone en torno a un cinco o un diez por ciento del consumo eléctricode un hogar medio, según estimaciones de laboratorios y agencias de energía. Cuando las tomas inteligentes cortan por completo la corriente a televisores, consolas o routers durante las horas en que nadie los utiliza, esa franja de consumo fantasma se reduce en buena parte.

Además, al concentrar varias funciones en la propia instalación eléctrica se reduce la dependencia de regletas baratas y adaptadores improvisados, que a menudo se calientan más de la cuenta y pueden convertirse en un riesgo de incendio oculto detrás de un mueble. En los nuevos sistemas es habitual encontrar protección contra sobrecargas, interruptores integrados y dispositivos de seguridad infantil, un punto nada menor en hogares donde conviven pequeños, mascotas y muchos aparatos electrónicos.

Estas soluciones se conectan cada vez más con pequeñas instalaciones solares domésticas, también muy presentes en países de Europa central. Algunos fabricantes ya ofrecen enchufes inteligentes que se comunican con kits solares de balcón, de modo que priorizan el uso de la energía producida en casa y limitan la que se toma de la red, algo que encaja con la búsqueda de hogares más eficientes y con menos emisiones asociadas.

¿Y qué puede aprender España de este cambio?

En España ya existen enchufes inteligentes y sistemas modulares similares, aunque todavía suelen instalarse de manera puntual, por ejemplo en cocinas nuevas o en despachos domésticos. La experiencia checa sugiere que, a medida que baja el precio de estos equipos y se extiende la domótica básica, puede tener sentido que promotoras y particulares los integren de serie en obra nueva y rehabilitación, sobre todo en aquellos puntos donde se concentran muchos aparatos.

Para el usuario final la clave seguirá siendo cómo se usan. Un enchufe inteligente no ahorra por sí solo, pero sí facilita decisiones que están al alcance de cualquiera, por ejemplo apagar por completo tiras de enchufes por la noche, programar la carga de móviles y bicicletas eléctricas en horas valle o vigilar qué dispositivo se dispara en consumo. Son pequeños gestos que, sumados, alivian la factura y reducen la demanda global de electricidad, que en buena parte todavía depende de fuentes fósiles.

En resumen, lo que está ocurriendo en la República Checa no es un adiós inmediato al enchufe de siempre, sino un giro hacia sistemas más flexibles, conectados y preparados para un uso más responsable de la energía en casa. Una especie de actualización silenciosa de ese elemento al que casi nunca miramos, pero del que depende buena parte de nuestra vida cotidiana.

El reportaje original sobre la expansión de estas tomas modulares e inteligentes en la República Checa se ha publicado en el portal checo Poznatsvet.


HoyECO

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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