Uruguay se prepara para cambiar el perfil del Atlántico sur con el Cipriani Resort Residences & Casino, un complejo de lujo en Punta del Este que aspira a levantar una torre en torno a los 300 metros de altura, por encima de la Gran Torre Costanera de Santiago de Chile, que alcanza los 300 metros. La inversión anunciada ronda los 500 millones de dólares e incluye hotel de cinco estrellas, casino y múltiples residencias de alto nivel. Sobre el papel suena a postal perfecta de exclusividad. La cuestión es otra. ¿Cómo encaja un gigante así en una costa que ya siente la presión del turismo masivo y del cambio climático?
Un coloso de lujo junto al Atlántico
El proyecto, diseñado por el estudio de Rafael Viñoly, combina la reconstrucción del histórico hotel San Rafael con tres torres residenciales que llegan hasta unas 60 plantas. La comercialización habla del que será el mayor complejo de lujo de América Latina, con apartamentos de entre dos y cinco dormitorios, techos altos y vistas abiertas al mar, con precios que empiezan alrededor de 1,7 millones de dólares.
Según la Intendencia de Maldonado y el propio grupo Cipriani, la primera etapa incluye la reconstrucción fiel del hotel, el casino, un centro de eventos y el club de playa, con apertura prevista para octubre de 2026. El ingeniero responsable del proyecto ha detallado una obra de unos 170 mil metros cuadrados y una torre que ya obliga a cimentaciones especiales con decenas de pilotes capaces de soportar miles de toneladas.
Para las autoridades locales, el desarrollo tiene un fuerte componente simbólico. El intendente ha defendido que el nuevo San Rafael será un hito para el balneario, mientras que Giuseppe Cipriani lo define como un resort que puede “cambiar bastante a Punta del Este” y aspira a ser “el mejor resort de América Latina”.
Quien haya pasado un verano en la zona conoce bien la otra cara de la postal. Atascos en la rambla, ruido de obras, presión sobre aparcamientos y servicios básicos. Un complejo de esta escala no llega en silencio.
La huella climática del ladrillo de lujo
A nivel global, el sector de la construcción y los edificios representa cerca del 37 por ciento de las emisiones de CO₂ ligadas a la energía, según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la Global Alliance for Buildings and Construction. No es un detalle menor. Cada metro cuadrado nuevo que se levanta hoy queda “bloqueado” durante décadas en forma de consumo energético y emisiones asociadas a materiales como el cemento y el acero, responsables en torno a un 7 por ciento de las emisiones mundiales de CO₂.
Uruguay puede presumir de algo importante. En 2025 la matriz de generación eléctrica fue un 98 por ciento renovable, con la hidroelectricidad y el viento como pilares y solo un 2 por ciento de producción fósil. Eso significa que, en teoría, un rascacielos eficiente podría operar con una electricidad muy baja en carbono. Pero el consumo de energía en climatización, iluminación y servicios de un resort de lujo con casino y múltiples piscinas seguirá siendo muy elevado, y la huella de los materiales ya está “pagada” en emisiones desde la fase de obra.
En los materiales de promoción del proyecto apenas se mencionan criterios de sostenibilidad, eficiencia energética o certificaciones ambientales, mientras que el foco se sitúa en el mármol italiano, los penthouses de más de 1600 metros cuadrados y las amenidades exclusivas. En la práctica, esto sugiere una prioridad clara por el segmento de lujo antes que por un modelo ejemplar de construcción baja en carbono.
Sombras en la playa y presión sobre un barrio jardín
Más allá del clima, el impacto local preocupa a parte de la comunidad. La asociación de vecinos del barrio jardín San Rafael lleva años reclamando que el proyecto se someta a una evaluación de impacto ambiental detallada, señalando posibles efectos sobre el tráfico, el ruido, el saneamiento y la ocupación de una zona que históricamente funcionó como pulmón verde de la ciudad.
Una campaña ciudadana en la plataforma Change ha advertido además del efecto que una torre de estas dimensiones puede tener sobre las playas cercanas. Sus promotores advierten del riesgo de sombra prolongada sobre la franja de arena, de la saturación de infraestructuras de saneamiento y de la presión extra sobre un litoral ya muy urbanizado.
Incluso desde el propio gobierno nacional se han reconocido retos. La ex ministra de Turismo Liliam Kechichián describió el puente que conectará el hotel con la playa como una obra con “complejidades”, aludiendo precisamente a su impacto en el entorno costero. Son matices que van más allá del brillo de los renders y aterrizan el debate en cuestiones muy concretas. Por ejemplo, cómo se gestionará el aumento de aguas residuales, qué sistema de movilidad se ofrecerá para reducir el uso del coche privado o cómo se protegerán dunas y ecosistemas costeros frente a una nueva oleada de visitantes.
La carrera por la altura y el reto de construir mejor en Latinoamérica
En la región existe una clara carrera vertical. En México, la T.Op Torre 1 en Monterrey alcanza unos 305 metros y está considerada el edificio más alto de Latinoamérica. En Chile, la Gran Torre Costanera con sus 300 metros sigue siendo el referente del Cono Sur. En Perú, la Torre Banco de la Nación, con alrededor de 140 metros, combina récord nacional con certificación LEED Silver y sistemas avanzados de ahorro de energía y agua.
El mensaje que deja este mapa es claro. No se trata solo de quién llega más alto, sino de cómo se construye. Hay ejemplos en la región donde la altura se acompaña de estándares ambientales exigentes. Por ahora, el Cipriani Resort se vende sobre todo como icono de lujo y motor turístico. Falta por ver si también puede convertirse en un referente de arquitectura responsable en una costa que ya ha vivido una crisis hídrica reciente y que seguirá sintiendo los efectos del calentamiento global.
La verdadera pregunta para Punta del Este es sencilla y, a la vez, incómoda. ¿Queremos batir el récord de altura o el récord de eficiencia y cuidado del entorno? De esa respuesta dependerá que este nuevo gigante sea solo una silueta brillante en el horizonte o un aliado real en la construcción de ciudades más sostenibles.
El comunicado oficial más reciente sobre el avance de las obras del proyecto Cipriani Resort Residences & Casino ha sido publicado en la web de la Intendencia de Maldonado.












