Dormir con mascotas parece inocente, pero los datos muestran un efecto que divide a los expertos

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Por HoyECO
Publicado el: 3 de enero de 2026 a las 08:51
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Hombre durmiendo en la cama junto a un perro tipo golden retriever

¿Te suena esa escena de despertarte pegado al borde del colchón mientras tu perro o tu gato ocupan el centro de la cama como si fuera suya? A muchos hogares les pasa. Y aunque a veces se mire como una simple manía, la psicología y varios estudios recientes empiezan a ver en este hábito algo más que pelos en las sábanas.

Dormir con la mascota no es ni bueno ni malo de forma automática. Afecta al sueño, sí, pero también habla de cómo nos relacionamos con los animales, con nuestro propio bienestar e incluso con la forma en que miramos al entorno que nos rodea.

Dormir con la mascota, un hábito muy extendido

Los datos confirman que no es una rareza. Un estudio clásico de la Clínica Mayo analizó a 40 adultos que dormían con su perro en el dormitorio. Encontró que, en general, mantenían una buena eficiencia del sueño y que la diferencia aparecía cuando el animal pasaba de estar en la habitación a subirse a la cama, momento en que la calidad del descanso bajaba un poco.

Un trabajo mucho más reciente, con 1.591 personas adultas en Estados Unidos, fue un paso más allá. Quienes dormían en la misma habitación que sus mascotas tenían, de media, peor calidad subjetiva de sueño y más síntomas de insomnio que quienes no lo hacían. Sin embargo, no se apreciaron grandes diferencias en la eficiencia global del sueño ni en otros indicadores de salud del descanso.

En otras palabras, muchas personas sienten que duermen “más acompañadas” aunque objetivamente su sueño sea algo más ligero. Y ese equilibrio entre comodidad emocional y comodidad física ya da una pista de cómo son quienes eligen compartir la cama con su animal.

Apego, seguridad y necesidad de vínculo

La psicología del vínculo humano animal lleva años estudiando por qué algunas personas consideran a su perro o a su gato casi como un miembro más de la familia. Varios trabajos muestran que las mascotas pueden funcionar como figura de apego, igual que una persona de confianza. Proporcionan sensación de refugio y base segura en momentos de estrés.

Un estudio con más de doscientas personas propietarias de perros y gatos observó que quienes sentían que su mascota les “apoyaba” emocionalmente mostraban mayor bienestar psicológico, incluso teniendo en cuenta el apoyo que recibían de familiares o pareja.

Quien deja entrar a su perro o gato en la cama suele buscar precisamente eso sensaciones de seguridad, compañía y cariño inmediato. Es alguien dispuesto a mostrarse vulnerable, a dormirse con la cara arrugada, el pelo revuelto y el animal respirando a medio palmo. Y eso no es poca cosa.

Empatía con los animales y mirada hacia los demás

Otro frente interesante está en la empatía. Un trabajo publicado en 2024 en la revista Frontiers in Psychology analizó a 343 personas y encontró que una mayor unión emocional con la mascota se asociaba con más empatía hacia los animales y, a través de ella, con actitudes más prosociales hacia otras personas.

Dicho de forma sencilla, cuanto más tiendes a preocuparte por el bienestar de tu perro o tu gato, más probable es que también te cueste mirar hacia otro lado cuando alguien sufre. Son pequeños entrenamientos diarios de cuidado, paciencia y atención a señales que no son verbales.

La investigación ambiental va un paso más lejos y señala que esa empatía se puede extender a la naturaleza. Estudios con niños y niñas muestran que quienes sienten más “empatía con la naturaleza” desarrollan actitudes más favorables a proteger el medio ambiente y a adoptar comportamientos verdes.

No hay un estudio que diga que dormir con el perro en la cama te convierte en activista climático. Pero, en buena parte, esa sensibilidad hacia otros seres vivos encaja con perfiles que se preocupan más por el entorno, por el sufrimiento animal y por decisiones cotidianas como qué compran o cómo se desplazan.

Rutina, responsabilidad y flexibilidad

Quien comparte cama con su mascota suele compartir también horarios. Perros y gatos son animales de costumbres y muchas veces son ellos quienes marcan la hora de levantarse o de apagar la luz. Esta rutina, bien llevada, puede ayudar a mantener horarios regulares, algo que se sabe que beneficia al sueño y al estado de ánimo.

Al mismo tiempo, no se puede negar lo evidente. Para dormir con un animal hay que ser flexible con el espacio y con las normas. Hay noches de patas apoyadas en la espalda, de ronquidos ajenos o de saltos inesperados a las tres de la mañana. Quien mantiene este hábito suele ser alguien capaz de adaptarse, de negociar límites y de aceptar cierta incomodidad a cambio de conexión.

Salud del sueño primero, cariño siempre

La parte menos romántica es que los datos no son perfectos. El estudio más reciente sobre convivencia nocturna con mascotas señala que quienes duermen en la misma habitación que sus animales presentan, de media, peor calidad percibida de sueño y más síntomas de insomnio, sobre todo en el caso de los perros, aunque la eficiencia objetiva del descanso no cambie mucho.

¿Qué significa eso en la práctica? Que cada hogar tiene que ajustar su propio equilibrio. Si te levantas cansado a menudo, si tienes insomnio crónico, apnea o alergias, quizá sea mejor que tu perro o tu gato duerman en la misma habitación pero en su cama. Si duermes bien y te compensa esa sensación de compañía, no hay una norma universal que te obligue a cambiar.

Lo importante es entender qué estás ganando y qué estás perdiendo. Por un lado, proximidad, seguridad emocional, vínculo con otro ser vivo. Por otro, posibles despertares y un sueño algo más fragmentado. La buena noticia es que esa elección se puede revisar tantas veces como haga falta.

En resumen, dormir con tu mascota en la cama suele hablar de alguien que valora la conexión por encima de la perfección, que es sensible al bienestar de los animales y que no le importa ajustar su comodidad para mantener un vínculo estrecho. Son fortalezas silenciosas que no salen en ninguna analítica, pero que se notan en la forma de vivir el día a día.

El estudio científico más reciente sobre cómo dormir con las mascotas se relaciona con la calidad del sueño humano ha sido publicado en la revista Scientific Reports.


HoyECO

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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