No existe la planta “milagro” contra escorpiones y el problema real es peor tu jardín puede estar montándoles un refugio perfecto sin que lo notes

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Por HoyECO
Publicado el: 6 de enero de 2026 a las 11:49
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Escorpión sobre una roca con la cola levantada en un paisaje desértico

¿De verdad existen plantas que ahuyentan escorpiones del jardín o del patio de casa? La respuesta corta es no. Lo que sí existe, según especialistas brasileños y estudios recientes, son jardines que sin querer se convierten en escondites perfectos para estos animales. Y eso ya es un problema.

Un reportaje reciente difundido por UOL y Folhapress recoge la advertencia del tecnólogo Paulo Goldoni, del Instituto Butantan. El experto lo resume así, hablando de las supuestas plantas “milagrosas” que repelen escorpiones. “La idea de ‘plantas que alejan escorpiones’ es un mito” y “no hay ninguna comprobación científica” que lo respalde. Entonces, si no es cuestión de plantas repelentes, ¿qué está ocurriendo en muchos jardines?

Lo que buscan los escorpiones son microambientes muy concretos. Sitios húmedos, oscuros, con rendijas para esconderse y con abundancia de presas, sobre todo cucarachas. Ese cóctel se da con facilidad en patios con muchas macetas, hojas secas acumuladas, trepadoras pegadas a los muros y rincones poco ventilados. Las autoridades sanitarias de Brasil llevan años repitiendo el mismo mensaje para prevenir accidentes. Mantener jardines y quintas limpios, evitar montones de hojas secas, basura y escombros cerca de las casas y podar la vegetación densa son medidas clave.

Bromelias, pequeñas cisternas donde cabe un escorpión

Las bromelias decorativas se han puesto de moda en muchos patios. En la naturaleza son auténticos oasis en miniatura que almacenan agua en una roseta de hojas. Ese diseño tan vistoso también es un refugio perfecto para invertebrados, entre ellos algunos escorpiones.

Un estudio publicado en 2024 analizó cómo el escorpión Tityus neglectus usa bromelias terrestres en el noreste de Brasil. De 110 plantas muestreadas, en un 30 por ciento se encontraron escorpiones. La presencia del animal se relacionaba con la estructura de la planta, sobre todo con la longitud y la anchura de las hojas. Los investigadores también observaron que el escorpión podía sumergirse casi ocho minutos en el agua acumulada entre las hojas para escapar de posibles depredadores.

En resumen, la bromelia no “llama” al escorpión como un imán. Simplemente le ofrece sombra, humedad y escondites, exactamente lo que necesita para pasar el día. En jardines urbanos, esas mismas condiciones se reproducen cuando las plantas están pegadas a muros, sin limpieza ni mantenimiento.

Palmeras con “falda” de hojas secas y masas verdes muy cerradas

Otro punto delicado son ciertas palmeras ornamentales. En la palmera de abanico mexicana, Washingtonia robusta, las hojas viejas se quedan colgando y forman una especie de “falda” seca alrededor del tronco. Un trabajo del horticultor Timothy K. Broschat muestra que estas faldas vegetales se convierten en refugio de ratas, serpientes y escorpiones, entre otros animales. Cuando se eliminan esas hojas muertas se reducen de forma importante los escondites.

Los especialistas insisten en que el problema no son solo dos o tres especies concretas. Cualquier masa de vegetación muy densa, con muchas rendijas y pegada a paredes o vallas, combinada con pilas de hojas secas, genera un ambiente ideal para escorpiones urbanos. Aumenta la humedad, baja la luz y crece la cantidad de insectos, de modo que encuentran abrigo y comida en el mismo sitio.

Cómo cuidar el jardín sin declarar la guerra a la naturaleza

La conclusión no es arrancar bromelias, palmeras o trepadoras de golpe. Es aprender a manejarlas. En la práctica, si tienes niños, mascotas o simplemente quieres reducir riesgos, conviene revisar algunos hábitos muy cotidianos. Algunas pautas que recomiendan el Instituto Butantan y los servicios de salud brasileños son estas

  • Mantener el jardín y el patio limpios, sin montones de hojas secas, madera, tejas ni escombros.
  • Podar con regularidad bromelias y arbustos, retirando hojas muertas y evitando que toquen puertas, ventanas o pasillos de paso.
  • Quitar la “falda” de hojas secas en palmeras ornamentales o contratar a un profesional para hacerlo de forma segura.
  • Evitar que plantas y trepadoras se apoyen directamente en muros y paredes de la vivienda.
  • Mantener la hierba baja y los canteros aireados, con buena entrada de luz.
  • Guardar el lixo en recipientes cerrados y controlar las cucarachas, que son una de las presas favoritas de los escorpiones.

Para las tareas de limpieza es importante usar guantes gruesos y calzado cerrado, sobre todo al mover piedras, maderas o macetas. En zonas con presencia habitual de escorpiones, las autoridades también recomiendan revisar ropa y calzado antes de ponérselos y colocar mallas en ventanas y tapas en los desagües.

Si a pesar de todo se produce una picadura, el consejo es claro. Lavar la zona con agua y jabón, aplicar una compresa templada para aliviar el dolor y acudir de inmediato a un centro médico. Solo personal sanitario puede valorar la gravedad del caso y decidir si hace falta suero, algo especialmente importante en niñas, niños, personas mayores o con otras enfermedades.

Detrás de estas recomendaciones hay también una lectura ecológica. Escorpiones como Tityus neglectus forman parte de la fauna nativa de bosques y matorrales, y algunas poblaciones se ven amenazadas por la pérdida de hábitat relacionada con la expansión urbana. El problema no es su existencia, sino cómo transformamos el entorno hasta atraerlos a lugares donde el encuentro con las personas se vuelve peligroso.

El estudio científico más reciente que analiza cómo la arquitectura de las bromelias condiciona la presencia y el comportamiento del escorpión Tityus neglectus ha sido publicado en la revista Ecology and Evolution.


HoyECO

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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