Un tren renovable que se proyectó en América del Norte sentó el optimismo entre las poblaciones de México. La idea era descarbonizar el transporte por tierra y rendir homenaje a una cultura desaparecida, pero han conseguido justo lo contrario. Nos han dejado sin lo poco que conservábamos de esa civilización (y tampoco han podido superar a este que va a la mitad de velocidad de un cohete espacial).
El tren Maya, un homenaje que no ha salido como esperábamos
El tren maya es un proyecto de tren de alta velocidad que se está construyendo en la península de Yucatán en México. Originalmente se pensó como una forma de homenajear y preservar la cultura maya al conectar muchos de sus sitios arqueológicos icónicos.
La idea era crear un tren turístico que permitiera a los visitantes recorrer fácilmente la región y aprender sobre su rica historia y patrimonio. Desafortunadamente, la construcción del tren maya no se ha desarrollado como se esperaba. En lugar de preservar el legado maya, el proyecto se ha topado con acusaciones muy graves.
Hemos leído algunas de ellas, tanto en prensa estadounidense como mexicana. Hablan de daños ambientales y destrucción del mismo patrimonio que se suponía debía proteger. Activistas y expertos han expresado su preocupación de que el tren, en vez de rendir homenaje a la cultura maya, nos deje sin vestigios.
Un impacto medioambiental inadmisible en medio de un ecosistema protegido
La construcción del tren maya está causando graves daños ambientales en la región. Excavadoras y maquinaria pesada están talando árboles, destruyendo la vegetación y perturbando gravemente los frágiles ecosistemas de la selva. ¿Entiendes dónde está el problema?
Los grupos ambientalistas advierten que la construcción está afectando cenotes, ríos subterráneos, manglares y arrecifes de coral. Se estima que más de 25 cenotes han sido dañados o destruidos por las obras. Estas aguas subterráneas son esenciales para los ecosistemas locales, y las habrás visto promociones de México.
Además, la construcción está teniendo un impacto negativo sobre la fauna del área —algo de lo que también nos solemos quejar, y con razón, en España—. Especies en peligro de extinción como el jaguar, el tapir y el mono aullador se están viendo afectados por la destrucción de su hábitat natural.
Ees evidente que la construcción apresurada del tren, sin los estudios ambientales adecuados, está causando un daño ecológico significativo que podría ser irreversible en esta frágil región de México. Esta es la razón por la que han pedido tomar medidas urgentes que podrían obligar a paralizar las obras.
Lo peor de todo, el daño del tren renovable a los últimos vestigios arqueológicos
El trazado actual del tren atraviesa numerosos sitios arqueológicos importantes de la cultura maya. De hecho, algunos fueron incluso centros astronómicos de esta antigua civilización —o eso se cree—. Varios de estos sitios han sufrido graves daños durante las obras de construcción del tren.
Un claro ejemplo es el sistema de cuevas y cenotes cercano a Playa del Carmen, una red de túneles subterráneos con gran valor histórico y cultural. Las perforaciones para la vía férrea han provocado el colapso de algunas de estas cuevas, destruyendo irremediablemente parte de este frágil ecosistema.
Asimismo, en la zona de Calakmul se han documentado severos daños en edificaciones y montículos mayas históricos a consecuencia de la remoción de tierra y vegetación. Esto pone en evidencia la falta de cuidado de las autoridades por preservar el patrimonio arqueológico maya ante la vorágine de las obras del tren.
Como ves, la innovación se puede interpretar como una mirada al futuro que, en cualquier caso, debe respetar el pasado. Esa es unas de las premisas que intentamos defender cuando seleccionamos un proyecto para mostrarte, cosa que el tren Maya no ha sabido hacer. En España vamos más lento, pero al menos avanzamos con pasos más firmes, como esta propuesta de la DGT para construir las autopistas del futuro.













